Israel anunció este lunes el inicio de una nueva operación terrestre en territorio libanés en medio de la incertidumbre sobre si se tratará de incursiones puntuales o del comienzo de una ocupación prolongada como la que mantuvo durante casi dos décadas en el sur del país. En paralelo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que cientos de miles de desplazados libaneses no podrán regresar a sus hogares al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad de las comunidades del norte de Israel.
El anuncio se produce en un contexto de escalada militar en la región y recuerda a la ofensiva iniciada el 1 de octubre de 2024, cuando Israel combinó ataques aéreos con incursiones terrestres en el sur del Líbano. Durante los meses siguientes, según estimaciones de Amnistía Internacional, unas 10 mil estructuras civiles fueron destruidas o gravemente dañadas, con localidades en las que más del 70 por ciento de las edificaciones quedaron arrasadas.
Aunque el alto el fuego alcanzado a finales de noviembre de 2024 contemplaba la retirada de las tropas israelíes, esta no se concretó completamente. Israel mantuvo su presencia en varias posiciones estratégicas, incluyendo cinco colinas y otros puntos adicionales ocupados posteriormente.
Para esta nueva operación, medios israelíes señalan que podrían haberse movilizado hasta 450 mil reservistas. En los últimos días, decenas de tanques han sido desplegados en la frontera y algunos ya habrían cruzado hacia territorio libanés.
El ministro Katz aseguró que la ofensiva seguirá un patrón similar al aplicado en la Franja de Gaza, con operaciones dirigidas a destruir infraestructura vinculada a Hizbulá. En ese sentido, mencionó como referencia lo ocurrido en ciudades como Rafah y Beit Hanún, fuertemente devastadas durante los combates.