Asà las cosas, tras su interpretación de âSwish Swishâ del álbum Witness lanzado en 2017, en el programa cómico Saturday Night Live (SNL), la artista dejó impávido a todo el mundo por el cambio de look y la necesidad de encajar de manera forzada. Asà defendió Perry el cambio que empezaba a cocinar.
En estricto rigor, Perry no ha tenido un hit entre los 10 primeros desde hace diez años, y cada álbum que ha lanzado se ha transformado en un meme. Incluso, su vida personal, ha sufrido de extraños avatares como un intento de comprarle un convento a unas monjas en Los Ãngeles.
Resulta que Perry le gustó en 2015, un convento en el barrio Los Feliz. No obstante, el convento era de la congregación del Inmaculado Corazón de MarÃa, que era utilizando como lugar de retiro para curas.
Luego de un largo entuerto legal, la justicia resolvió a favor de la cantante, que tuvo que desembolsar US$14,5 millones para adquirir el inmueble. Eso sÃ, dos monjas de la congregación, Rita Callanan y Catherine Rose Holzman, se negaron a visar el negocio, aduciendo que no estaban de acuerdo en venderle la propiedad a la cantante, “por ser quien era”.
Perry publicó el álbum 143 en medio de un mar de controversia; a muchos fans les resultó contradictorio que compusiera una canción sobre el empoderamiento femenino con un hombre que habÃa sido acusado públicamente de abuso sexual, hechos ocurridos en 2005, aunque la denuncia fue retirada y nunca llegó a los tribunales, informó la BBC. El crÃtico musical Michael Cragg, autor de “Reach for the Stars”, señaló a la BBC, que Perry se transformó en una contradicción musical por querer variar en estilos.