A 100 años del día en que el senado dio el primer paso para el voto femenino en Chile El 13 de abril de 1926 marcó un punto de inflexión en la historia cívica del país: por primera vez, el Senado respaldó la incorporación de mujeres al electorado municipal, iniciando un proceso que culminaría recién en 1949 con el voto universal. Fue en la sesión extraordinaria del Senado, del 13 de abril de 1926, cuando se sometió a votación las indicaciones de los senadores Luis Cariola y Rafael Barahona referentes a la incorporación de la mujer al electorado de las elecciones Municipales.

Hasta ese momento, la incorporación de la mujer en plenitud a la vida cívica era un anhelo que se venía discutiendo en salones e instancias de reunión. “Fue el fruto de años de organización y debate impulsados por líderes intelectuales como Amanda Labarca, Inés Echeverría o Delia Matte, que abrieron espacios clave, como el Club de Señoras, para discutir el lugar de las mujeres en la sociedad y en la política”, comenta la historiadora María Gabriela Huidobro, académica de la Facultad de Educación y Humanidades UNAB en una columna sobre el hito.

Así, el presidente de la corporación, Enrique Oyarzún dispuso de la votación de la iniciativa en sala. Tras recogerse la impresión de los honorables presentes, resultaron 21 votos a favor y 10 en contra.

El proyecto aprobado, eso sí, contenía un detalle. “El proyecto aprobado en 1926 permitió inscribir en los registros electorales a las mujeres contribuyentes, siempre y cuando no estuvieran bajo la potestad del padre o del marido -apunta Huidobro-.

Mirada desde nuestro presente, esa condición evidencia las restricciones de la época, pero en ese entonces, abrió una primera puerta hacia un espacio que antes nos excluía por completo”. La ley electoral de entonces, promulgada en diciembre de 1925, establecía que para participar en la votación de los municipios, los electores debían figurar inscritos en el padrón municipal.