La bandera china ondea en los muelles de Talcahuano desde hace casi una semana. El pesquero Ning Tai 97 permanece atracado en los astilleros de Asmar (Astilleros y Maestranzas de la Armada) y su presencia ha movilizado a los sindicatos pesqueros del Biobío, que reclaman una fiscalización específica: conocer las condiciones laborales de quienes trabajan a bordo.

Eric Riffo, presidente del sindicato de motoristas del Biobío, fue explícito en lo que pedía. Instó a las autoridades a ir más allá de los registros de captura y los puntos de pesca, y a poner el foco en quienes tripulan el barco. "Veamos qué condiciones tienen los trabajadores a bordo y si eso también se enmarca dentro de los mínimos razonables o permitidos de acuerdo a la legislación nacional e internacional", señaló el dirigente.

La Armada en el Biobío reconoció que, como autoridad marítima, no cuenta con convenios internacionales vigentes que le permitan verificar las condiciones laborales de un pesquero de bandera extranjera. Sin esos instrumentos, no tiene herramientas legales para revisar cómo viven y trabajan los tripulantes a bordo.

Sí se realizaron otras fiscalizaciones. El SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) revisó la embarcación sin hallar irregularidades. La SEREMI (Secretaría Regional Ministerial) de Salud del Biobío también efectuó una inspección y tampoco reportó hallazgos negativos.

Julio Anativia, delegado presidencial en el Biobío, defendió la actuación del gobierno. Señaló que se cumplieron todas las fiscalizaciones de rigor sin que ninguna arrojara antecedentes que impliquen una infracción al ordenamiento jurídico. "No es necesario que el barco tenga sanciones para ser fiscalizado, que es lo que ha ocurrido en esta oportunidad, se trata de una fiscalización de rutina", afirmó, y adelantó que los controles continuarán sobre todos los barcos que arriben a puertos chilenos. La autoridad marítima también inspeccionó la embarcación, aunque su revisión se concentró en la seguridad de la navegación y la protección de la zona económica exclusiva, no en las condiciones de vida de la tripulación.

El episodio tiene un trasfondo que los sindicatos no han perdido de vista. El gobierno de Estados Unidos había advertido sobre el apoyo logístico que la propia Asmar prestó entre mayo y septiembre de 2025 a dos buques chinos sancionados por la administración del presidente Donald Trump por supuestos trabajos forzados y violencia física contra sus tripulantes. El Ning Tai 97 no figura en esa lista, pero su estadía en los mismos astilleros reaviva la pregunta que los motoristas del Biobío ya formularon: ¿quién fiscaliza las condiciones laborales al interior de esos barcos?