La trazabilidad de los materiales, el impacto ambiental de la minería tradicional y el auge de modelos de economía circular están impulsando una nueva conversación en torno al oro reciclado, también conocido como «oro verde», una tendencia que ya comienza a consolidarse en la industria de la joyería a nivel internacional y que lentamente gana terreno en Chile. Durante años, el oro fue asociado casi exclusivamente al lujo, el ahorro o la inversión.

Sin embargo, el escenario actual ha ampliado esa mirada. Hoy, cada vez más consumidores también preguntan por el origen de los materiales, los procesos detrás de una joya y el impacto ambiental de la extracción minera, especialmente en una industria históricamente vinculada al alto uso de recursos naturales.

En ese contexto, el denominado «oro verde» o reciclado comenzó a posicionarse como una alternativa que permite reutilizar oro ya existente en circulación, evitando nuevos procesos extractivos y reduciendo significativamente la huella ambiental asociada a la minería tradicional. La tendencia no solo está creciendo en mercados europeos o norteamericanos.

En Chile, distintas empresas del rubro han comenzado a incorporar modelos de reutilización y recompra de oro, impulsando un sistema más circular donde antiguas joyas, piezas en desuso o metales almacenados vuelven a ingresar a la cadena productiva. «Hoy las personas no solo buscan adquirir una joya o resguardar valor.

También quieren entender qué hay detrás del producto, de dónde viene el material y cuál es el impacto que genera. Ahí el oro reciclado empieza a tomar mucha relevancia porque permite combinar inversión, diseño y sostenibilidad», explica Juan Carlos Cano.