Chile tiene apenas una decena de tractocamiones eléctricos en circulación, esos grandes vehículos que arrastran semirremolques cargados de mercadería por las carreteras del país. Pero ese número pequeño empieza a contar una historia distinta sobre el futuro del transporte de carga.
Hernán Searle, gerente general y propietario de Trailer Logistics, empresa que cumple contratos de traslado con retailers como Walmart, Cencosud y Tottus, es uno de los primeros empresarios chilenos en apostar por esa transición. Su diagnóstico es directo: el camión eléctrico ya no es una promesa lejana.
"El costo operacional del camión eléctrico ya equivale al diésel e incluso lo supera", afirma Searle. El empresario calcula que mover un tractocamión a combustible cuesta alrededor de $400 por kilómetro, considerando el litro de petróleo a $1.200 a costo empresa y un rendimiento de entre dos y tres kilómetros por litro.
El precio de compra sigue siendo la principal diferencia: un tractocamión a diésel nuevo en Chile cuesta entre US$130.000 y US$180.000, mientras que uno eléctrico llega a los US$200.000. Esa brecha, sin embargo, se ha reducido drásticamente gracias a la irrupción de vehículos fabricados en China, que reemplazaron en el mercado a los modelos europeos que superaban los 350.000 euros.
Para Searle, la volatilidad del petróleo es el argumento más poderoso a favor de la electrificación. En marzo, cuando los precios del crudo se dispararon, los transportistas absorbieron el golpe directamente en sus márgenes. "Hoy día tener el diésel como única fuente de energía dentro de una flota de camiones es súper riesgoso", advierte.
"El costo por kilómetro en un camión eléctrico, hoy por hoy, es más bajo que un diésel. En esa lógica, se convierten en una opción que no es competitiva en el futuro: es sumamente competitiva hoy", concluye el empresario, cuya empresa opera con electricidad para cumplir contratos con tres de los principales retailers del país.
