El histórico expresidente de Concha y Toro pone fin a 57 años en la empresa Alfonso Larraín Santa María no repostula a la mesa de la empresa a la que entró en 1969 y donde fue gerente general, director y presidente por casi tres décadas. A sus 89 años deja la compañía.
Su hijo ejerce como vicepresidente. Las AFP postulan a Sandra Porcile.
La familia Gilisasti repostula a Rafael, hoy presidente, y Pablo Guilisasti. Siete candidatos para siete asientos suma hoy la mayor viña del país, Concha y Toro, a días de la renovación de su directorio, prevista para el 21 de abril en su junta anual de accionistas.
Los accionistas controladores repostularán a cinco de sus seis directores y las AFP renovarán a su representante. El cambio más significativo es la salida de un histórico: Alfonso Larraín Santa María, quien fue presidente de Concha y Toro por casi tres décadas, cargo que dejó el año pasado en manos de otro de los controladores, Rafael Guilisasti Gana, ya no está entre los candidatos al directorio.
Larraín cumplió 89 años en enero: entró a la compañía como director en 1969 y ocupó la gerencia general desde 1973 a 1989. Luego fue vicepresidente del directorio entre 1989 y 1998.