El destacado sociólogo e historiador chileno Felipe Portales nos recuerda aquella frase de Eduardo Matte – político derechista y uno de los padres fundadores del “clan Matte, uno de los más influyentes de la política chilena – aparecida en el Diario El Pueblo de Valparaíso en marzo de 1892, que revela la convicción de la oligarquía criolla: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo, lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”. Esta frase revela convicción y al mismo tiempo es una inspiración para las siguientes generaciones de los partidos y grupos de derecha, que tienen una “conciencia de clase” superior a cualquier otra y jamás creen equivocarse al tomar sus decisiones sobre lo que debe hacerse cuando el país, mediante las elecciones, decide rumbos distintos y puede afectar – o afecta directamente –sus intereses fundamentales y sus alianzas con los poderosos del “mundo occidental”.

Cuando José Antonio Kast ganó la elección presidencial en el balotaje, con casi un 60% de los votos, hubo quienes creyeron que ese porcentaje apoyaba el programa del candidato de la ultraderecha. No captaron que lo que estaba sucediendo era el rechazo al gobierno de Boric y a su continuidad encabezada por una militante comunista.

El anticomunismo de muchos sectores, el rechazo a un gobierno que cometió errores importantes, el temor generado por la propaganda cuando se hablaba de la inseguridad, de la emergencia, de los fracasos gubernamentales, de la crisis total que tenía a un “país en el suelo”, fueron “ingredientes” que arrastraron a muchos votantes. Agrego que la candidata de la izquierda fue muy débil en su desempeño y carecía de la claridad conceptual que se requiere para ser presidente de Chile.

Los porcentajes Recordemos que Kast obtuvo en la primera vuelta electoral sólo un 24% de los votos, quedando segundo tras Jara que obtuvo un 27%. Para alcanzar el porcentaje final del candidato ganador, hay que considerar dos cosas: 1) Que los votos no considerados válidos superaron el millón, por lo cual la cifra real obtenida por Kast es del 54% de los votantes; hago esta salvedad, puesto que hubo gente que llamó a anular el voto o votar en blanco, simplemente porque ninguna de las opciones les satisfacía suficientemente.

  1. Que los 30 puntos reales más que obtuvo Kast en el balotaje provinieron de los que votaron por los otros candidatos y que elegían “el mal menor”, es decir, un candidato cuyo programa no compartían, pero que lo votaban para evitar que la candidata Jeannette Jara pudiera triunfar. Esto es importante de considerar, pues cuando algunos dicen que el 58% (54% real) eligió el programa que Kast proponía, se sustentan en una afirmación no verdadera.