La investigación sobre lo ocurrido con el exconstituyente Rodrigo Rojas Vade ha tomado un rumbo decisivo tras el análisis de su actividad digital y financiera. Los informes recopilados por el Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) de la Fiscalía y la PDI exponen que el dispositivo móvil del técnico en prevención registró más de 995 conexiones a distintas antenas telefónicas en los días previos a ser hallado herido el pasado marzo.

La geolocalización, elaborada a partir de cientos de coordenadas contenidas en un informe reservado de Movistar, revela un escaso movimiento del exmiembro de la Lista del Pueblo fuera de su domicilio en Pomaire entre el 1 y el 12 de marzo. Según los registros, los puntos más activos sitúan a Rojas Vade prácticamente recluido en su hogar, registrando actividad únicamente en antenas de esa localidad y de la Ruta 78, donde finalmente fue encontrado.

De acuerdo con datos recabados por Biobio Chile, este análisis técnico debilita la teoría de un posible secuestro, ya que las coordenadas muestran que el imputado no fue trasladado a otros lugares la madrugada en la que habría sido agredido. Además, el tráfico de llamadas analizado muestra un flujo comunicacional brevísimo, limitado a apenas una docena de contactos con su círculo familiar más cercano, incluyendo a su hermana, padre y madre.

Levantamiento de secreto bancario y amarras coincidentes Otro pilar de la indagatoria es el levantamiento del secreto bancario, autorizado por el Juzgado de Garantía de Melipilla. Los investigadores buscan determinar si el propio Rojas Vade adquirió las amarras de plástico con las que fue encontrado maniatado.

Fuentes de la investigación señalan que el número de serie de los plásticos hallados en el sitio del suceso son coincidentes con las encontradas por la PDI durante el registro de su domicilio. Este hallazgo ha significado un vuelco en la causa, que inicialmente se perfilaba hacia un ataque político o vinculado a drogas.