La noche del 6 de mayo de 2021, una fiscalización de Carabineros de Chile en una vivienda de la comuna de San Ramón que buscaba controlar una infracción a las medidas sanitarias terminó abriendo una investigación mayor sobre el narcotráfico en la zona sur de Santiago.

Los uniformados ingresaron tras la denuncia de vecinos y encontraron a 12 personas reunidas jugando póker y consumiendo alcohol. Al registrarlos, incautaron cocaína, marihuana y millonarias cantidades de dinero en efectivo, según el informe policial y el reportaje de Reportajes T13 que reconstruyó la causa.

Lo que parecía una infracción por la pandemia cambió cuando los nombres y los vínculos de los asistentes comenzaron a aparecer en las diligencias. Entre los presentes había integrantes vinculados a las organizaciones conocidas como Los Risas, Los Hormigas, Los Cojos y a la agrupación asociada al alias "Macaco".

Esa suma de contactos en una misma mesa llevó a los investigadores del Ministerio Público, es decir la Fiscalía, a plantear que se trató de una reunión de coordinación entre jefes de distintas plazas. Los fiscales que siguieron la causa denominan a esa alianza como Los Cuatro Fantásticos, considerada por ellos como el primer cartel de narcotraficantes chileno, según las mismas fuentes judiciales citadas por T13.

Los nombres que aparecen en las indagatorias incluyen a Carlos Retamales Farías, alias "Macaco", sindicado como un capo con base en la comuna de La Florida y cuyo patrimonio fue estimado en más de $20 mil millones de pesos; a Richard Lobos Berríos, alias "Hormiga", ligado a operativos en Pedro Aguirre Cerda donde, al desarticular su organización, se incautó cerca de una tonelada de cocaína; y a César Liberona Miranda, alias "Cojo César", y su hermano Gonzalo Liberona Miranda, vinculados a la organización de La Legua. También figuran los hermanos Toloza García, asociados a la banda "Los Risas" de San Ramón y con condenas previas por tráfico de drogas.

Los investigadores reconstruyen la escena del 6 de mayo como una pieza clave: la fiscalización permitió identificar conexiones que hasta entonces operaban por separado, y que según la Fiscalía buscaban repartirse el control del tráfico en distintos sectores de la Región Metropolitana.

El reportaje y las diligencias judiciales apuntan a que, a partir de esa noche, se articuló una investigación más amplia que incluyó decomisos y procesos en distintas comunas del sur de Santiago. Entre las cifras que aparecen en las carpetas constan la incautación de cerca de una tonelada de cocaína en causas relacionadas y la estimación patrimonial de actores clave por sobre los $20 mil millones de pesos.

La investigación del Ministerio Público continúa abierta y, según fuentes judiciales citadas por T13, mantiene diligencias para determinar responsabilidades penales y la eventual estructura organizativa completa de lo que los fiscales califican como un cartel. Las causas derivadas de la fiscalización del 6 de mayo de 2021 permanecen activas en los tribunales, con detenciones y procesos asociados en distintas etapas, según las fuentes oficiales.