Reino Unido vive dÃas de revueltas y un descontrol social que no se veÃa al menos desde los disturbios registrados en 2011, debido a la muerte de Mark Duggan por disparos de la policÃa de Londres. Ahora, las manifestaciones tienen su origen en la fuerte oposición ciudadana hacia la inmigración informal.

Pese a que el gobierno del primer ministro Keir Starmer habÃa presentado una fuerte reforma migratoria a inicios de año, las tensiones en torno al tema sólo se endurecieron. De hecho, la señal más clara fue el triunfo del partido Reform UK, del opositor ‘antiinmigración’ Nigel Farage, en las pasadas elecciones municipales.

El pasado martes Belfast, capital de Irlanda del Norte, vivió una jornada de terror, con ataques a infraestructuras, autos, buses de transporte público e incluso casas de algunas personas, presuntamente extranjeras. Los disturbios se extendieron hasta ciudades como Southampton, Liverpool y la capital inglesa.

El punto de ebullición fue el caso de un sudanés solicitante de asilo, Hadi Alodid, que atacó a otro hombre en la calle, Stephen Ogilvie, a quien apuñaló y estuvo cerca de degollar. Un hecho que generó bastante indignación, la cual no fue calmada por las palabras de los polÃticos en Londres e Irlanda del Norte.

Sin embargo, hace algunas semanas otro hecho habÃa conmocionado al paÃs, relacionado al asesinato de un joven llamado Henry Nowak, a manos de un hombre de religión sij de nombre Vickrum Digwa, en la ciudad de Southampton. El suceso vino acompañado de una falsa denuncia de racismo de parte de Digwa, que habÃa señalado a la policÃa que Nowak lo habÃa ofendido antes del ataque, y el presunto actuar negligente de los agentes, quienes no le creyeron a la vÃctima cuando le dijo que estaba herido.