Copamiento en barrios críticos: el alcance de la estrategia En su Cuenta Pública pasada, el Presidente Kast anunció una estrategia para intervenir 50 barrios considerados críticos, basada en copamientos policiales, patrullajes preventivos, tecnologías de vigilancia y la creación de siete fuerzas de tarea. La iniciativa constituye una buena noticia.
Chile necesita con urgencia políticas focalizadas en aquellos espacios donde la violencia y el crimen son frecuentes. De hecho, quienes habitan estos barrios conviven con el miedo, restringen sus desplazamientos, modifican sus rutinas y ven deteriorarse progresivamente su vida cotidiana.
Este diagnóstico no es nuevo. Desde comienzos de la década del 2000, Chile ha implementado al menos trece programas para prevenir y controlar el delito, combinando copamientos, intervenciones policiales focalizadas, recuperación de espacios públicos y/o tecnologías de vigilancia en áreas residenciales y/o comerciales.
Estos esfuerzos reflejan una preocupación sostenida del Estado, sin embargo, pese a su continuidad, no existe evidencia de su impacto. Chile no es una excepción en América Latina.
La experiencia de países como Brasil, Colombia y México muestra que los copamientos policiales o militares rara vez logran desarticular de manera sostenida las redes criminales. Con frecuencia, estas intervenciones producen efectos no deseados, como el desplazamiento del delito hacia otros lugares, la rápida reorganización de las bandas y el aumento de los enfrentamientos armados entre grupos criminales y fuerzas de seguridad.