– Bencina en máximos históricos, estacionamientos y compras impulsivas elevan el costo final. En las ciudades con alta congestión, los usuarios pierden hasta 4,5 horas al mes en traslados y esperas.
Salir a comprar «solo un par de cosas» al supermercado puede ser más caro de lo que parece. Realizar compras de reposición de forma presencial puede implicar hasta $7.220 adicionales por salida en comparación con solo pedir un delivery, donde el costo de envío promedio sin membresía en Rappi Turbo es de apenas $1.870, alrededor de $5.300 más económico.
Según un análisis de Rappi Turbo, el que tomó como referencia una compra promedio de cinco productos —artículos de reposición diaria o de emergencia— en zonas de alto tráfico de las principales ciudades del país, se identificaron tres factores que encarecen sistemáticamente la compra presencial: 1. Bencina en máximos históricos Con la gasolina de 95 octanos superando los $1.500 por litro en Santiago tras los ajustes del MEPCO de marzo 2026 —el alza más pronunciada desde los años 70—, un viaje de ida y vuelta al supermercado en auto particular (estimado en 5 a 8 km en zonas urbanas) puede consumir entre $2.000 y $3.500 en combustible, dependiendo del rendimiento del vehículo.
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Estacionamientos Al costo del transporte se suman los estacionamientos en supermercados y centros comerciales, los que, según operadores como Saba Chile y Mallplaza, pueden superar los $2.000 por una estadía de 45 minutos en comunas como Providencia o Las Condes.
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El «impuesto a la vitrina» y las compras por impulso Más allá de los costos logísticos, el análisis destaca un factor psicológico relevante.