Todo comenzó cuando una mujer de 21 años llegó a la Subcomisaría de Achao, en la región de Los Lagos, con marcas visibles de golpes en el rostro. Denunció que su exconviviente la había agredido y que permanecía en el domicilio junto al hijo de ambos, un niño de cuatro años, presuntamente bajo los efectos del alcohol y drogas.

Carabineros se trasladó al inmueble y encontró al hombre con el menor en brazos y un machete artesanal en su poder. El fiscal de Castro, Enrique Canales, informó que el imputado entregó al niño por voluntad propia cuando vio llegar al personal policial. Sin embargo, se resistió a ser detenido: forcejeó con los funcionarios, mordió el dedo de uno de los carabineros, fracturándoselo, e hizo un corte leve en la mano de otro.

Fue formalizado por lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar, amenaza a funcionarios de Carabineros en el ejercicio de sus funciones y maltrato de obra a carabineros con resultado de lesiones.

El menor fue trasladado a urgencias para una constatación de lesiones y quedó sin heridas. Pasó al cuidado de un familiar. El arma incautada era un machete artesanal de 75 centímetros: 60 de hoja y 15 de empuñadura.

La Fiscalía solicitó la prisión preventiva al estimar que la libertad del imputado representa un peligro para la víctima y su familia. El tribunal acogió la medida. Organismos de apoyo a víctimas de violencia intrafamiliar activaron un protocolo de acompañamiento para la mujer y el niño.