Este domingo, la presión diplomática sobre Teherán alcanzó un nuevo hito. Un total de 27 países se sumaron a la declaración emitida inicialmente el 19 de marzo por el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón.

El grupo manifiesta su disposición a contribuir en los esfuerzos para garantizar el paso seguro por el Estrecho de Ormuz, bloqueado de facto tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Aunque la coalición condena enérgicamente los ataques iraníes contra buques comerciales y drones, el comunicado oficial mantiene una distancia estratégica de la propuesta de Donald Trump, quien ha solicitado colaboración para abrir el paso mediante el uso de la fuerza militar directa.

Los firmantes apuestan por una “planificación preparatoria” enmarcada en el derecho internacional, buscando evitar una escalada aún mayor del conflicto. Un corredor vital bajo amenaza El Estrecho de Ormuz es el punto de tránsito más importante del mundo para el suministro de petróleo y gas.

La coalición denunció que el uso de minas marinas, misiles y drones por parte de Irán no solo afecta a las potencias, sino que constituye una amenaza global que impactará con mayor fuerza a las naciones más vulnerables. Entre los nuevos países que se adhirieron a esta postura destacan Canadá, Corea del Sur, Australia, Noruega y Emiratos Árabes Unidos, además de naciones latinoamericanas como Panamá y República Dominicana.

Esta diversidad geográfica refuerza el mensaje de que la interrupción de las cadenas de suministro energético es un problema de seguridad internacional que trasciende el eje Washington-Teherán. Los puntos clave de la declaración El documento conjunto establece exigencias claras para frenar la crisis que este domingo cumple un mes de alta tensión: - Cese inmediato de hostilidades: Instan a Irán a detener la colocación de minas y los ataques a infraestructuras civiles de gas y petróleo.