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Saludasistido por IA

Cuando el dinero no alcanza: el impacto silencioso de la inseguridad económica

Ilustración del perfil editorial Valentina MuñozValentina MuñozEdición automatizada bajo responsabilidad de Periodismo2
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La preocupación constante por el dinero no es solo una fuente de estrés pasajero. En Chile, donde muchas personas viven con ingresos ajustados, empleo.

La preocupación constante por el dinero no es solo una fuente de estrés pasajero. En Chile, donde muchas personas viven con ingresos ajustados, empleo inestable y altos niveles de endeudamiento, la inseguridad económica se ha convertido en un factor estructural que afecta directamente la salud mental.

Así lo plantea Rodrigo Casanueva, investigador y coordinador del Programa de Salud Mental Global del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, quien subraya que “la salud mental depende en gran medida de las condiciones concretas en que vivimos, no solo de lo que pensamos o sentimos”. Desde un enfoque social de la salud mental, el experto explica que “la estabilidad laboral, la previsibilidad del ingreso, el acceso a servicios básicos, la vivienda y los vínculos no son factores secundarios, sino parte del terreno donde se origina y sostiene el malestar psicológico”.

Asimismo, agrega que “la exposición prolongada a inseguridad económica, sobrecarga laboral y falta de control sobre las condiciones de vida, activan de manera persistente los sistemas de respuesta al estrés, con efectos observables en el sueño, la regulación emocional y la vida cotidiana”. Investigaciones en contextos de precariedad laboral en América Latina muestran que los contratos inestables, las jornadas extenuantes y los salarios insuficientes se asocian de manera consistente a síntomas depresivos y ansiosos, alteraciones del sueño e insomnio.

En ese sentido, agrega Casanueva, “cuando muchas personas sienten que el ingreso nunca alcanza, ese agotamiento no debe entenderse como una reacción individual desproporcionada, sino como una respuesta esperable frente a condiciones sostenidas que producen daño”. La evidencia internacional apunta en la misma dirección: tanto la Organización Mundial de la Salud como la Comisión Lancet sobre salud mental global han identificado la pobreza y la inseguridad económica como predictores relevantes de malestar mental a nivel poblacional.

A este escenario se suma la exposición diaria a noticias económicas negativas. Casanueva advierte que “más que la cantidad de información importa el modo en que se presenta la realidad económica.

Fuente original

g5noticias.cl

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