El técnico de Universidad Católica, Daniel Garnero, analizó el empate 1-1 frente a Ñublense en el Claro Arena. En su primera intervención, Garnero se refirió al club como la UC, abreviatura de Universidad Católica. Tras el encuentro, afirmó que el resultado fue un golpe duro pese al dominio mostrado por su equipo durante varios pasajes del partido. No supimos administrar el partido. Tuvimos el control, generamos situaciones, pero nos faltó claridad y precisión. Como señaló, cometimos errores técnicos que nos impidieron terminar bien las jugadas y eso, lamentablemente, afecta el estado de ánimo de los jugadores. Para justificar las variantes, explicó que se buscaron opciones: Cuando no se puede por dentro, hay que buscar variantes por fuera o aprovechar la capacidad de los futbolistas, pero hoy nos faltó esa frescura para cerrar el partido. En cuanto a Johan Valencia, el DT aclaró que salió resentido: Fue una contractura muscular fuerte, me preocupé porque no es un jugador de pedir asistencia, pero por suerte parece algo muscular que no debería pasar a mayores. Sobre la expulsión de Matías Palavecino, Garnero fue enfático en que no hubo mala intención: Él no quiere ir a pisar, es un contacto producto de la inercia de la jugada, pero el árbitro tomó su decisión. Además, reflexionó sobre la carga competitiva: no es excusa, pero la falta de espacios para entrenar y ajustar detalles pesa. El entrenador agregó que el calendario pesado no debe ser una excusa y que la clave es aprender a cerrar los partidos para competir al máximo en todas las instancias. La UC buscará corregir errores y preparar el próximo duelo para sostener el rendimiento mostrado y mejorar la definición en los momentos clave.