En enero de este año, el IPSA (Índice de Precio Selectivo de Acciones, el principal índice de la Bolsa de Santiago) rozó los 11.700 puntos, su nivel más alto en la historia. Lo que vino después fue una mezcla de tensión geopolítica, petróleo más caro y fuga de capitales. El martes, en la última jornada del primer semestre, el índice cerró en 10.839,8 puntos tras subir un 0,71% en el día.

El resultado del semestre fue positivo en términos formales, pero modesto frente a lo esperado. Entre enero y junio, el IPSA acumuló un alza de 3,42%. Para comparar: en el mismo período de 2025, el incremento fue de 23,48%. Es el peor primer semestre del mercado bursátil chileno desde 2020, cuando el índice cayó 15,22% en medio del colapso provocado por la pandemia.

El detonante del frenazo fue el conflicto entre Irán e Israel. A medida que la tensión escaló en Medio Oriente, los mercados globales entraron en una fase de volatilidad que afectó especialmente a los llamados mercados emergentes, categoría en la que se incluye Chile y que son los primeros destinos que los inversionistas extranjeros abandonan cuando el riesgo global sube. El precio del petróleo subió y el apetito por activos de mayor riesgo cayó.

La recuperación llegó en la recta final del semestre. El 19 de junio, Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo de paz que alivió las tensiones y devolvió parte del optimismo a los mercados. Ese impulso permitió al IPSA cerrar junio en positivo y suavizar las pérdidas acumuladas durante el conflicto.

A nivel de acciones individuales, Engie Energía Chile, Mallplaza y Parque Arauco fueron las compañías con mejor desempeño entre enero y junio. Cencosud, en cambio, fue una de las que más retrocedió durante el mismo período.

El IPSA parte el segundo semestre desde los 10.839,8 puntos, a 860 unidades del máximo histórico de enero. Los analistas seguirán de cerca la estabilidad del acuerdo entre Irán y Estados Unidos, anunciado el 19 de junio, y el precio del cobre, el principal producto de exportación del país.