Madrid, 12 abr (EFE).- El Racing de Santander dio un acelerón en la carrera por el ascenso, tras imponerse este domingo por un contundente 5-1 a un Almería que llegaba a el Sardinero dispuesto a asaltar el liderato y que salió de la capital cántabra fuera de los puestos de ascenso directo. Un desenlace que pareció que podría ser muy distinto, cuando el conjunto almeriense se adelantó a los doce minutos de juego en el marcador (0-1) con un gol de Adrián Embarba, que acentuaba las dudas sobre la fiabilidad del equipo santanderino.
Y es que tras liderar la clasificación durante la mayor parte de la temporada, los de José Alberto López parecían empeñados en perder el cartel de máximos favoritos al ascenso, tras sumar hasta tres derrotas en las cuatro últimas jornadas. Dudas que se encargaron de zanjar la dupla que conforman Andrés Martín, que igualó la contienda a los veintiún minutos, e Iñigo Vicente, que cambió su habitual faceta de asistente por la de goleador, al firmar el momentáneo 2-1 siete minutos más tarde.
Dos duros golpes para el equipo almeriense al que se unió un tercero con la expulsión antes de llegar el descanso de senegalés Dion Lopy por un pisotón a un rival. Inferioridad numérica que no impidió al Almería plantar cara al Racing hasta que, curiosamente, el conjunto cántabro se quedó igualmente con diez jugadores por una dura acción de Mario García a fata de un cuarto de hora para el final.
Un tiempo en el que el Almería se desplomó por completó y encajó tres nuevos goles que permitieron al Racing de Santander firmar un contundente 5-1 que vuelve a situar a los cántabros como el máximo candidato al ascenso. El mismo sueño que persigue el Deportivo de La Coruña que se dejó escapar una victoria que parecía tener en sus manos tras llegar con ventaja (0-1) al último minuto del tiempo reglamentario en su visita al campo del Huesca.
Pero un inoportuno y grosero error del inglés Charlie Patiño que en lugar de despejar el balón colgado ya a la desesperada por el equipo oscense trató de controlar con el pecho el esférico en el interior del área. Una circunstancia que no desaprovechó Álvaro Carrillo para arrebatar la pelota al centrocampista blanquiazul y anotar empate (1-1) para un Huesca que tan sólo había sumado un punto en sus últimos cinco compromisos ligueros.