La psicóloga Isabel Puga, del Centro de Salud de la Universidad de Santiago (Usach), postuló que la cultura de "ponerse al día" o "Catch Up" (en inglés) podría afectar las relaciones de amistad al hacerlas una tarea pendiente. Cada vez es más común que al encontrarnos con una persona planteemos la frase: "Juntémonos la próxima semana para ponernos al día", un fenómeno habitual en las sociedades modernas, tecnologizadas y con altos niveles de producción, que comenzó a ser popular en el mundo de las ciencias sociales gracias a las teorías de desarrollo propuestas por economistas como Thorstein Veblen y Alexander Gerschenkron.

Puga planteó en Radio Usach que lo anterior "podría definirse como la transformación de la amistad en una tarea pendiente". Es decir, "es esa tendencia moderna donde los encuentros dejan de ser espontáneos para convertirse en sesiones maratónicas de actualización.

Y en lugar de estar con el otro, nos dedicamos a reportarlo que ha pasado en los últimos meses". "Se siente como una reunión de gestión personal, revisando una lista de hitos (trabajo, viajes, parejas) para quedar 'al día' pero, a menudo, sin la conexión emocional del presente.

Es, en esencia, tratar el efecto con la lógica de la productividad", señaló la psicóloga. En ese marco, apuntó que la transición a una "amistad de agenda" es casi universal en ambientes urbanos y competitivos, donde influyen factores como la paradoja de la hiperconectividad (al "saber" de la vida de otros a través de redes sociales, posponiendo los encuentros físicos); la "economía de la atención" (al vivir en una sociedad que premia la productividad y para muchos ver a gente sin objetivos es visto como una pérdida de tiempo), y el "agotamiento post pandemia" (persiste una inercia de aislamiento y una gestión de tiempo más rígida).

Puga advirtió que el "Catch Up Culture" puede terminar afectando las relaciones de amistad, apuntando a que "cuando se transforman en un 'trámite' que agendamos cada tres meses, se pierde la cotidianidad que es el verdadero 'pegamento' de los vínculos". En ese sentido, la experta sostuvo que el fenómeno genera una presión al sentir que no tenemos grandes novedades que contar y percibimos que la reunión no vale la pena, provocando "una fragmentación de la confianza".