A las 23:00 del martes 30 de junio, una llamada a Carabineros activó un operativo de rescate que duraría más de doce horas en el Parque Quebrada de Macul, en el sector cordillerano de la Región Metropolitana. Dos excursionistas, de 13 y 18 años, habían ingresado al parque durante la madrugada sin avisar a sus familias y no regresaron a la hora acordada.

El joven de 18 años había informado a un guardaparques, alrededor de las 17:00 horas, que presentaba una lesión en una de sus rodillas. Después de ese reporte, se perdió la comunicación con ambos. Fue cuando la familia denunció su ausencia a la policía que el operativo cobró urgencia.

Personal de Carabineros que acudió al lugar logró restablecer contacto telefónico con los excursionistas y confirmó el estado del lesionado. A partir de eso se activó el protocolo de búsqueda y rescate, con participación del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) y la Prefectura Aeropolicial.

Usando las coordenadas entregadas por los propios jóvenes, los rescatistas iniciaron el ascenso hacia la zona. El recorrido implicaba cerca de siete horas de caminata. A las 4:00 horas, el equipo dio con los excursionistas en el interior de un barranco, en un sector de difícil acceso.

Las maniobras para sacarlos del lugar se extendieron por cinco horas adicionales, dada la complejidad del terreno. "Gracias a un trabajo coordinado entre la Prefectura Aeropolicial y el GOPE, se logró el rescate de estas dos personas sin mayores novedades", declaró el teniente Daniel Luengo, de la 43.ª Comisaría de Peñalolén. Ambos jóvenes fueron evacuados por vía aérea, considerando la geografía del sector y la condición física del lesionado.