Las diferencias entre los partidos que apoyan al Presidente José Antonio Kast se agudizaron esta semana, a dos días de que el Senado vote la acusación constitucional contra Nicolás Grau, exministro de Hacienda. El bloque oficialista llega a esta instancia sin una posición coordinada.
Las grietas quedaron expuestas con las declaraciones de Vicente Bruna, secretario general de Republicanos, el partido del propio Kast. En entrevista con El Mercurio, Bruna descartó la necesidad de una coalición formal con la UDI (Unión Demócrata Independiente) y Renovación Nacional, los otros referentes de la centroderecha. Su diagnóstico fue escueto: no falta unidad política, sino coordinación.
La postura de Bruna no es un hecho aislado. Distintas figuras de Chile Vamos han cuestionado tanto el mérito del libelo como su conveniencia política. Un grupo de parlamentarios de ese sector, junto al Partido Socialista y el Frente Amplio, impulsó además un proyecto para elevar los requisitos de las acusaciones constitucionales, una señal de que el mecanismo genera incomodidad a lo largo de todo el espectro político.
Guillermo Ramírez, diputado y presidente de la UDI, reconoció sin rodeos la incertidumbre que rodea la votación. "Es verdaderamente difícil prever lo que va a ocurrir el martes en el Senado", dijo, y recordó que los senadores que se pronuncian antes de la sesión quedan inhabilitados para votar, lo que impide conocer las posiciones de antemano.
El mismo Ramírez aclaró que su voto a favor de la acusación no contradice su postura sobre el uso excesivo del mecanismo. "Uno puede pensar que es malo que haya muchas acusaciones constitucionales y al mismo tiempo pensar que esta, en particular, sí tiene mérito", sostuvo. También firmó el proyecto para endurecer los filtros de este tipo de iniciativas, una posición que busca separar el fondo de la forma.
Desde la oposición, Lautaro Carmona, secretario general del Partido Comunista, fue categórico en su rechazo. "No hay ningún mérito para esa acusación, así que tengo una abierta expectativa de que será rechazada en el Senado", afirmó. Carmona también extendió la crítica hacia el bloque gobernante: "Hace un rato el mundo oficialista está viviendo puntos críticos", señaló, y advirtió que esa situación pone en riesgo lo que llamó "la vocación de servicio público".
La votación del martes en el Senado no solo decidirá el destino político de Grau, sino que pondrá a prueba la capacidad del gobierno de Kast para mantener cohesionada a una coalición que llega a esta instancia con más fisuras que certezas.
