La economía chilena crece a casi la mitad de su potencial y los datos de los últimos meses han sido decepcionantes. El último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central así lo confirma: los problemas de producción en minería, pesca y agro están pesando más de lo previsto, y arrastran consigo a las exportaciones de esos sectores.

La demanda interna crece un 2,2%, cifra en línea con lo esperado pero insuficiente para compensar la caída en otros sectores. El crecimiento total de la economía queda rezagado, y la recuperación que muchos esperaban para este año simplemente no llegó.

Hay señales positivas en el horizonte: el cobre mantiene precios altos, los mercados del petróleo podrían estabilizarse y las inversiones con aprobación ambiental alcanzaron cifras récord en los últimos meses. Pero esas buenas noticias no alcanzan a explicar el deterioro persistente del empleo, que se frenó en 2025 antes de que aparecieran los problemas de oferta en sectores productivos.

La tasa de desocupación supera el 9% y el IPoM advierte que la creación de puestos de trabajo es débil. Hay además un fenómeno preocupante: el Banco Central reporta una recomposición desde el empleo formal al informal, confirmada en mayo con una caída del empleo formal. Para los trabajadores afectados, eso se traduce en menor estabilidad, menos protecciones laborales y mayor precariedad.

¿Por qué las empresas contratan menos de forma formal? Una parte importante de la respuesta está en los costos. Desde 2022, las encuestas del Banco Central muestran que los costos laborales dominan la lista de preocupaciones de las empresas por encima de cualquier otro desafío.

La reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales, aprobada por ley sin ajuste de salarios, implica en la práctica pagar lo mismo por un 10% menos de horas trabajadas. Para empresas grandes eso es manejable; para las pequeñas y medianas que dependen de mucha mano de obra, el impacto es directo y ya se siente con fuerza.

El alza del salario mínimo también presiona al mismo tipo de empresas. No es que falten trabajadores: es que contratar se volvió más caro por decisiones legislativas, y eso tiene consecuencias directas en cuántos empleos formales se generan.

El propio IPoM identifica un mayor debilitamiento del mercado laboral como uno de los principales factores de riesgo para los próximos meses. Mientras los costos de contratación no cedan y el empleo formal no se recupere, la reactivación económica seguirá siendo una promesa postergada.