La ceremonia rompió con una tradición institucional. Fernando Monckeberg, el médico que lideró la erradicación de la desnutrición infantil en Chile, asistió en persona cuando la presidenta del Senado, Paulina Núñez, descubrió la placa que da su nombre a la Sala 11 de la cámara alta, el espacio donde sesiona la Comisión de Salud. Tiene 100 años.
Por tradición, las salas del Senado llevan nombres de exsenadores o expresidentes, y los homenajes se realizan de manera póstuma. El reconocimiento a Monckeberg rompe con ambos criterios, aprobado por unanimidad de todos los comités de la institución.
A la ceremonia, realizada en el Congreso Nacional, asistieron familiares del médico, senadores y colaboradores que han acompañado su trayectoria. Núñez describió a Monckeberg como alguien que decidió "desafiar" la visión de su época: que la desnutrición infantil era una realidad inevitable. "Con conocimiento, perseverancia y una profunda vocación de servicio público, impulsó una verdadera transformación nacional", afirmó la presidenta del Senado.
El impacto de su trabajo fue más allá de los indicadores sanitarios. Combatir la desnutrición, explicó Núñez, significó también garantizar oportunidades de desarrollo para las futuras generaciones. "Gracias a su liderazgo, Chile comprendió que destinar recursos a la infancia no era un gasto, sino la mejor inversión para el futuro del país."
El legado de Monckeberg, según Núñez, vive en instituciones, en miles de profesionales que formó y en millones de chilenos que crecieron con más oportunidades. La Sala 11 se suma a la práctica del Senado de bautizar sus dependencias con nombres históricos: la sala de la Comisión de Gobierno, por ejemplo, lleva el nombre de Patricio Aylwin, presidente de Chile entre 1990 y 1994.
