La Fiscalía de Calama formalizó hoy a un imputado de 18 años, por la agresión que el viernes pasado costó la vida a una inspectora del Colegio Obispo Silva Lezaeta y dejó con lesiones a otra funcionaria y tres alumnos del mismo plantel, lo que constituiría el primer caso de “Violencia Escolar Dirigida” detectado en Chile. Durante la audiencia, se imputaron al detenido un homicidio calificado consumado, con modalidad de alevosía y premeditación conocida; cuatro homicidios calificados frustrados con la misma modalidad; un delito tenencia de dispositivos y piezas para explosivos y un delito de porte de arma cortante y punzante reiterado.
De igual forma, la Fiscalía planteó como agravantes de responsabilidad penal cometer el delito de motivado por la edad de las víctimas, y cometerlo contra personas menores de 18 años. Ante el Juzgado de Garantía de Calama, la Fiscalía entregó pormenorizados detalles de la investigación, que fue dirigida por el Fiscal Regional, Juan Castro Bekios y el fiscal jefe de Calama, Eduardo Peña Martínez, dando cuenta de un actuar premeditado y planificado del detenido, quien habría llegado al establecimiento portando diversas armas cortopunzantes y contundentes, además de gas pimienta y otros elementos, para perpetrar el ataque en contra de funcionarios y alumnos de la comunidad escolar.
El hecho, según se expuso ante el tribunal, constituiría un caso de Violencia Escolar Dirigida (Targeted School Violence, TSV, por sus siglas en inglés), fenómeno que, de acuerdo a estudios de psicología forense, se caracteriza por una premeditación clara y, a menudo, una lista de objetivos definidos por el atacante. Para sostener esto, la Fiscalía detalló el contenido de un cuaderno incautado al detenido, donde se describen las acciones que acometería, con fechas límite, lugar donde las realizaría y un análisis de sus consecuencias, hasta llegar al día en que se ejecutaría el ataque, que denominó “día de ira” (“dies irae”, en latín).
Además, en las armas que portaba el detenido al momento de los hechos, se encontraron inscripciones que hacían referencia a ataques contra comunidades educativas en otros países del mundo. PRIMER CASO El Fiscal Regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, quien acompañó directamente la indagatoria, destacó que la hipótesis investigativa, de acuerdo a estudios de criminología y psicología forense tenidos a la vista por el equipo investigador, es que se trataría del primer caso de Violencia Escolar Dirigida (TSV) que se detecta en Chile.
“Este fenómeno se caracteriza por una premeditación clara y, a menudo, una lista de objetivos que incluye a docentes específicos o compañeros identificados como acosadores. El autor de TSV suele ser un miembro de la comunidad educativa, lo que le otorga un conocimiento táctico del terreno, las rutinas y las debilidades de seguridad del plantel”, explicó el persecutor.