La deuda pendiente que asume Arrau en Seguridad Tras el bullado fracaso de Steinert, Kast le encargó a uno de sus alfiles recuperar la conducción política del ministerio y la agenda que lo llevó a La Moneda. Sus primeras tareas son imprimirle un nuevo ritmo de trabajo a una cartera clave para el gobierno y el futuro político de Republicanos, y presentar un plan que haga sentido a la ciudadanía y acalle las críticas de la oposición.
A fines de 2024, Martín Arrau, entonces vicepresidente de republicanos, criticó la creación del Ministerio de Seguridad Pública y denunció en sus redes sociales el apoyo decisivo que Chile Vamos había dado en el Congreso a esta nueva cartera, que nacía con la promesa de enfrentar con más eficacia el brusco aumento de la delincuencia y el crimen organizado en nuestro país. “Chile Vamos apoyó la creación de un nuevo Ministerio de Seguridad.
Más gastos de tus impuestos. Como si crear ministerios políticos resolviera el problema.
Republicanos votó en contra”, afirmaba el ingeniero civil, quien ese semestre había liderado sin buenos resultados la campaña municipal de la colectividad, donde obtuvieron un resultado muy por debajo de las expectativas. Pasaron poco más de 500 días y, paradójicamente, Arrau asumió el miércoles pasado la jefatura de la cartera que había cuestionado duramente, con un lenguaje muy a la usanza republicana.
Lo hizo con el desafío de mostrar el gran pendiente del actual gobierno: un plan de seguridad, el tema eje de la campaña presidencial que llevó a José Antonio Kast a La Moneda. Y, tras el fracaso de su antecesora, María Trinidad Steinert, quien reconoció en una entrevista radial la inexistencia de un plan concreto para enfrentar la crisis de inseguridad y el avance del crimen organizado.