ÂCarácter para enfrentar a Kast, proyecto para volver a ser mayorÃaâ Llevan semanas tratando de instalar que en el Partido Socialista conviven dos almas: una que creerÃa que cuidar la relación institucional con el gobierno y hablar bajito para que no se molesten es la ruta para recuperar relevancia, y otra, donde estamos muchos, con la convicción de que un gobierno de ultraderecha exige oposición clara y firme, y que la prudencia convertida en repliegue y el silencio sin proyecto no conducen a ninguna parte. Que El Mercurio se dedique a darle consejos de buena conducta a la izquierda deberÃa bastar como advertencia: cuando el diario de la derecha intenta educarnos, algo quiere.

Y lo que quiere es una izquierda obediente, que reclame bajito y no le toque los intereses a nadie. Hemos sido responsables con la democracia, siempre.

Y ser responsable no es quedarse callado mientras el gobierno engaña y la gente paga la cuenta. El Comité Central ya zanjó este debate y definió una oposición firme, democrática y popular frente a la ultraderecha.

Esto es lo que debemos cumplir, sin miedo y sin zigzag. El debate público no es sobre estilos o modales.

Lo que está en juego es quién paga las promesas imposibles de Kast, quién se beneficia con sus leyes y quién carga con los recortes, la incertidumbre, el desempleo y la inseguridad. Si la izquierda acepta que denunciar un engaño es una ofensa, se inhabilita como oposición y deja solo al pueblo de Chile frente a los poderosos.