Tras años de convivir con aguas servidas, sumarios sanitarios y promesas de solución, vecinos del Villorrio Pichil en Osorno, región de Los Lagos, se declaran escépticos de los anuncios sobre la construcción de una planta de tratamiento en una zona declarada âen riesgo sanitarioâ. Hay una licitación privada por una obra que no encontró oferentes bajo llamados en el sistema público, mientras la autoridad de salud atribuye responsabilidades al municipio de la capital provincial.
Ubicado a 14 kilómetros de Osorno junto a la ruta hacia Puerto Octay, el origen del Villorrio Pichil se asocia a parcelaciones agrÃcolas del siglo pasado y hoy reúne a cerca de 200 familias. La electricidad y agua potable llegaron de a poco, pero el sistema sanitario quedó rezagado, constituyendo un escenario pendiente, pero ante todo complejo.
Para entender lo anterior, el presidente de su Junta de Vecinos, Román Soto, señaló “¿qué pasa cuando se te tapa el baño en tu casa? Rápidamente recurre a un gásfiter porque el olor no lo puedes soportar.
Eso es lo que hace el común de la gente. En cambio acá en Pichil, la gente tiene que vivir con el olor sin destapar nada.
El sentarse a tomar una taza de café con olores de agua servida dentro de la casa es terrible”. Ante el problema sanitario se iniciaron acciones formales el 2018, con los primeros sumarios por deficiencias en el sistema de recolección y disposición de aguas servidas, y al año siguiente continúan los procedimientos administrativos sin una solución estructural.