Con el 4 de julio como plazo autoproclamado, la Casa Blanca intensificó esta semana la presión sobre los distribuidores de combustible. Donald Trump y su secretario del Tesoro, Scott Bessent, exigieron el martes a las bencineras de Estados Unidos bajar el precio de la bencina antes del fin de semana en que el país celebrará el 250° aniversario de su independencia.

Bessent entregó el mensaje en una entrevista con Fox News. "Animo a todos los minoristas de gasolina. Algunos pertenecen a las grandes petroleras, otros son independientes y otros forman parte de cadenas de tiendas de conveniencia. Les pido que actúen de forma responsable, especialmente con motivo del 250 aniversario, porque estamos atentos", afirmó el titular del Tesoro.

Un día antes, Trump había sido más directo. En Truth Social, la red social de su propiedad, el mandatario exigió a los distribuidores bajar los precios "¡INMEDIATAMENTE!" y apuntar a los 2,5 dólares por galón. "Si no lo hacen, ¡les esperan grandes problemas!", advirtió.

El objetivo está lejos de cumplirse. Según la American Automobile Association (AAA), principal medidor de precios de combustibles en Estados Unidos, el galón de bencina regular promedió este martes US$3,85 a nivel nacional, casi un 54% por sobre la cifra que fijó Trump.

La ofensiva presidencial coincide con una caída en el precio internacional del petróleo, luego de la desescalada del conflicto entre Washington y Teherán. Durante los últimos meses, las cotizaciones se dispararon por la guerra y las restricciones en el estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el comercio petrolero global. Trump sostiene que esa baja debería trasladarse de inmediato a los precios en bomba.

La semana pasada, el Presidente escaló aún más: anunció que instruyó al Departamento de Justicia para investigar a las compañías petroleras por no trasladar la reducción de costos a los consumidores, acusándolas de "estafar" a sus clientes. Hasta ahora, ninguna compañía del sector ha respondido públicamente a las exigencias de la Casa Blanca.