A pesar del ruido de las internas, los sinsabores de las acusaciones cruzadas y la tensión permanente por las disputas de poder, en el peronismo empiezan a existir puntos de coincidencias que tienen el aval de la mayoría. Hay, claro está, disidencias de sectores porque la unanimidad es una utopía.

Mucho más en un armado político sin un jefe que conduzca a todos, ni una causa que los aglutine, como suele ser el poder de gobernar. En el camino de la reconstrucción, empiezan a aparecer puntos de contacto que traspasan la afinidad ideológica y que están vinculados a una agenda política y económica.

A lo que el peronismo debería discutir lo suficientemente bien para forjar un nuevo programa y tener un plan de acción armado por si lograra ganar las elecciones. PUBLICIDAD Una de las primeras coincidencias tiene que ver con la necesidad de renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y lograr un “acuerdo razonable” en base a un plan económico que tenga como base levantar al castigado sector productivo e industrial del país.

No hay grandes corrientes internas que hablen de un default. Sí, en cambio, hay una mayoría que advierte la necesidad de una negociación más puntillosa y extrema, que, probablemente, dilate un acuerdo.

“¿Estamos todos de acuerdo en que pagar hay que pagar, no? No podemos llevar a un país a un default porque eso es un problema.