El proyecto que crea el Registro de Vándalos avanzó el miércoles en la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, aunque sin la presencia de los ministros a cargo de la iniciativa. Martín Arrau, titular de Seguridad Pública, y Claudio Alvarado, biministro de Interior y Seguridad, no asistieron a la sesión. Tampoco lo hicieron sus respectivos subsecretarios ni Constanza Castillo, quien ejerce como ministra subrogante de la Segpres (Ministerio Secretaría General de la Presidencia).

La ausencia no pasó inadvertida. Un grupo transversal de diputados le hizo saber su molestia al presidente de la comisión. Raúl Leiva, jefe de bancada del Partido Socialista, fue directo: legislar sin conocer la posición de quienes ingresaron la iniciativa no tiene sentido. Su crítica apunta a un problema de fondo: la discusión avanza, pero sin el gobierno en la sala.

Gloria Naveillan, diputada del Partido Nacional Libertario (PNL), fue más lejos. Cuestionó si el Ejecutivo tiene la voluntad real de tramitar el proyecto, dado que nadie del gobierno estuvo presente para defenderlo.

Hay, con todo, una distinción que vale tener en cuenta. A diferencia de la sesión anterior, cuando ocurrió algo similar, los ministros no estaban formalmente invitados esta vez. El reclamo no es entonces un problema de protocolo, sino de fondo: la sensación de que el Ejecutivo no está comprometido con el proceso legislativo.

Chiara Barchiesi, diputada del Partido Republicano, salió a contextualizar la ausencia de Arrau. El ministro, explicó, estaba supervisando la búsqueda de los presuntos responsables del homicidio de un menor de 12 años, un caso que ha concentrado la atención pública en los últimos días.

El debate se retomará después de la semana distrital. La comisión continuará con las audiencias programadas y hay solicitudes transversales para que representantes del gobierno asistan a las próximas sesiones.