El volcamiento y posterior explosión de un camión que transportaba gas licuado en la comuna de Renca provocó un saldo humano grave, informó el Ministerio de Salud. La tragedia dejó víctimas fatales y un grupo numeroso de heridos que permanecen internados en distintos centros de la Región Metropolitana.

Según el ministerio, dos mujeres que estaban hospitalizadas en riesgo vital y formaban parte de los 17 heridos confirmados inicialmente, fallecieron, con lo que el número de víctimas asciende a seis fallecidos. El recuento oficial indica además 15 lesionados, de los cuales 14 están internados en riesgo vital y presentan quemaduras en más del 50% de su cuerpo; cuatro de esos pacientes tienen quemaduras en más del 80% de la piel.

Gonzalo Durán, delegado presidencial metropolitano, señaló que todas las personas heridas que se encuentran en distintos centros de salud han sido debidamente identificadas e informado a sus familiares, con los que se tiene contacto permanente. Añadió que se ha iniciado el proceso de identificación en el Servicio Médico Legal, SML, la institución estatal encargada de la identificación forense y de comunicar el fallecimiento a los familiares.

En la Clínica Indisa permanecen tres pacientes en la unidad de cuidados intensivos, todos conectados a ventilación mecánica y en estado crítico. Desde ese recinto explicaron que continúan en estado crítico en la unidad de cuidados intensivos, conectados a ventilación mecánica y en estado de riesgo vital, y que se mantienen los procedimientos quirúrgicos y el manejo intensivo necesario mientras dure la fase más aguda.

Sobre las condiciones que regulan el transporte de sustancias peligrosas, expertos en transporte señalan que la normativa exige elementos como tacógrafo y baliza, y prohíbe el uso de vehículos improvisados o "hechizos"; además establece una antigüedad máxima de 15 años para algunos vehículos. Sin embargo, añadieron que la regulación no obliga horarios específicos de tránsito para estos móviles, lo que en la práctica puede resultar en vehículos que circulan por zonas urbanas en horarios de alta congestión.

El accidente pone en primer plano la tensión entre la necesidad logística de mover combustibles y la seguridad urbana, una discusión que en Chile ha cobrado atención en accidentes previos. Por ahora, las autoridades sanitarias mantienen la atención en las unidades de quemados de la Región Metropolitana y el SML avanza en la identificación de las personas fallecidas, mientras familiares y equipos médicos esperan la evolución de los pacientes más graves.