Conflicto entre Estados Unidos e Irán posiciona las energías limpias como una estrategia de seguridad en América Latina El conflicto que estalló el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán está sacudiendo los mercados energéticos globales En pocos días, la escalada ha provocado alzas en los precios del petróleo y del gas, ataques a buques y bloqueos parciales en el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial. También se han paralizado temporalmente instalaciones clave de gas natural licuado (GNL) en Catar y refinerías en Arabia Saudita.

Aunque el epicentro de la crisis no está allí, sus efectos también se sentirán en América Latina y el Caribe, una región que se encuentra en medio de una acelerada —pero aún incompleta— transición hacia las energías limpias. La actual volatilidad energética podría tener efectos contradictorios en esa transición.

Por un lado, las tensiones geopolíticas pueden generar retrasos logísticos y encarecer inversiones en energías limpias. Por otro, el aumento de los precios de los combustibles fósiles puede fortalecer la competitividad económica de las energías renovables.

América Latina y las energías renovables América Latina y el Caribe parten de una base relativamente favorable. Alrededor del 70% de su generación eléctrica proviene de fuentes renovables y, en 2025, la inversión en energías limpias en la región alcanzó los US$70.000 millones.

Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía estima que para avanzar en la descarbonización del sector energético será necesario movilizar cerca de US$150.000 millones anuales hacia 2030. El potencial existe.