La capital se pintó de colores este sábado cuando la XXVI Marcha del Orgullo tomó las calles del centro, desde Plaza Baquedano hasta Plaza Los Héroes, en una jornada que eligió honrar a quienes construyeron el activismo LGBTIQ+ chileno desde sus orígenes.
La edición 2026 tuvo un protagonismo inusual: fueron los adultos mayores de la comunidad quienes encabezaron la columna, en un gesto que convirtió el desfile en un acto de reconocimiento hacia quienes enfrentaron décadas de criminalización y exclusión mucho antes de que existieran leyes que los ampararan.
El eje de la convocatoria fueron los 35 años del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), la organización de diversidad sexual más longeva del país. Tres décadas y media de activismo que comenzaron en los últimos años de la dictadura y trazaron el camino para cada avance legislativo posterior: la Ley Antidiscriminación, la Unión Civil y, más recientemente, el matrimonio igualitario.
El recorrido cerró con un acto cultural masivo donde la música y el arte funcionaron como lenguaje político. No como telón de fondo, sino como argumento: en una jornada dedicada a recuperar la memoria del movimiento, el escenario fue también tribuna.
Más de 100 mil personas participaron en la marcha de este año, una de las convocatorias más masivas desde que el Movilh instauró el desfile hace tres décadas y media, y un reflejo del lugar que las comunidades LGBTIQ+ han ido conquistando en el espacio público chileno.