Un equipo de la Escuela de Ingeniería Estructural y Geotécnica de la Pontificia Universidad Católica de Chile analizó registros sísmicos y concluyó que el límite entre las comunas de Puente Alto y Pirque, en la Región Metropolitana, presenta una actividad sísmica persistente durante los últimos años.

Los investigadores contabilizaron 1.389 sismos ocurridos entre 2017 y 2025, lo que equivale a aproximadamente uno cada 2,2 días. El trabajo fue publicado en la revista Seismological Research Letters, una publicación internacional revisada por pares especializada en sismología.

Leoncio Cabrera, investigador de la Escuela de Ingeniería Estructural y Geotécnica UC, describió la zona en medios nacionales y en el propio estudio. "Pensémoslo en simple. En esta zona, si nosotros vamos a mirar, siempre está temblando y siempre están ocurriendo terremotos de magnitud 2, magnitud 2,5, magnitud 3; y es como que nunca se apaga", dijo Cabrera. Añadió que al revisar datos históricos, que alcanzan hasta 1990, la actividad se extiende en el tiempo aunque ahora se aprecia con mayor continuidad.

Los sismos detectados en el estudio tienen magnitudes bajas, en general entre 2 y 3 en la escala de Richter, rangos que suelen percibirse como leves o pasan desapercibidos para la mayoría de las personas. Aun así, los autores llaman la atención sobre la frecuencia sostenida de los eventos y su origen relativamente poco profundo. El equipo estimó profundidades de origen entre 20 y 30 kilómetros, y Cabrera señaló que, según su experiencia, no conocen otro lugar con una característica tan marcada a esa profundidad, por lo que plantean la hipótesis de una "zona anómala" que estaría generando la sismicidad.

Técnicamente, los investigadores comparan esta actividad con un "síntoma de dolor de espalda", expresión que usó Cabrera para explicar que algo en la estructura geológica local estaría provocando temblores de forma continua. El estudio no atribuye una causa definitiva, y los autores advierten que se requieren más datos y análisis geotécnicos para identificar si intervienen fallas locales, intrusiones de fluidos o características específicas del acoplamiento entre placas.

Para la población y la infraestructura de Puente Alto y Pirque, municipios que limitan con áreas urbanas y periurbanas de la Región Metropolitana, la recomendación implícita del estudio es reforzar el monitoreo y revisar programas de microzonificación sísmica. En Chile, las instituciones encargadas de la vigilancia y la gestión ante amenazas geológicas son el Servicio Nacional de Geología y Minería, Sernageomin, y la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, ONEMI; los investigadores indican la necesidad de coordinar con esas entidades para analizar implicancias locales.

El estudio, publicado en Seismological Research Letters, reporta de forma verificable 1.389 eventos entre 2017 y 2025 y estima una profundidad de origen de 20 a 30 kilómetros; los autores señalan que continuará el análisis de series temporales y piden mantener y ampliar la red de monitoreo para precisar la naturaleza de esa zona anómala y evaluar posibles efectos sobre la infraestructura local.