El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo que aviones de su país bombardearon instalaciones militares en Irán en una nueva escalada que pone en jaque la frágil tregua entre ambas naciones. Los ataques apuntaron a depósitos de misiles y drones, además de centros de radar ubicados en la costa iraní, según reportó ADN Radio.
Trump justificó la ofensiva con una acusación directa: Teherán habría infringido por segunda vez el acuerdo de alto el fuego pactado entre ambas partes. El mandatario lo anunció por redes sociales en términos poco diplomáticos. "¡Aviones estadounidenses acaban de atacar instalaciones iraníes de almacenamiento de misiles y drones, así como centros de radar costeros, por violar el acuerdo de alto el fuego, otra vez!", escribió desde sus plataformas.
El trasfondo de la crisis es el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más críticos del planeta: por sus aguas transita cerca del 20% del petróleo que consume el mundo. En días recientes, dos buques comerciales que navegaban por esa ruta habrían sufrido ataques atribuidos por Washington a fuerzas iraníes.
La advertencia de Trump fue más allá de los bombardeos del domingo. El presidente sugirió que si Irán no modifica su comportamiento, Estados Unidos podría avanzar hacia una resolución militar definitiva. "Puede que llegue un momento en el que ya no podamos ser razonables y nos veamos obligados a completar por la vía militar la tarea que hemos iniciado con tanto éxito. Si eso ocurre, la República Islámica de Irán dejará de existir", escribió.
Desde Teherán, la respuesta llegó de inmediato. Abbas Araqchi, ministro de Relaciones Exteriores de Irán, rechazó la narrativa estadounidense y sostuvo que su gobierno ejerce pleno control sobre el estrecho de Ormuz durante los próximos 30 días, periodo que Irán identifica como el plazo de negociaciones establecido en el memorándum de entendimiento firmado este mes entre ambos países. El canciller iraní acusó además a Washington de incumplir la primera cláusula de ese acuerdo, que según Teherán obliga a Estados Unidos a presionar a Israel para retirar sus fuerzas de Líbano. Las operaciones militares israelíes sobre territorio libanés continúan, señaló Araqchi.
Lo que revelan los hechos del domingo es que ninguna de las dos partes interpreta el memorándum de la misma manera. Para Irán, el pacto le otorga soberanía operativa sobre el estrecho durante el periodo de negociación. Para Washington, cualquier acción iraní que afecte buques comerciales en esas aguas constituye una violación. Con esa brecha de interpretación activa, el acuerdo firmado este mes parece más endeble de lo que ambas capitales quisieran admitir.
Para Chile, las consecuencias son concretas. Cada escalada en el Golfo Pérsico empuja al alza el precio del petróleo, y la jornada del domingo no fue la excepción: el crudo subió mientras Wall Street cerraba en rojo, con el índice Dow Jones retrocediendo un 0,54%. Una alza sostenida en el precio del barril se traduce en semanas en mayor costo de la bencina en los surtidores chilenos, con efecto directo sobre el transporte y el costo de vida.
El plazo de 30 días que ambas partes fijaron para negociar vence en las próximas semanas. Si antes de esa fecha se produce un nuevo incidente en el estrecho, el frágil esquema diplomático construido este mes entre Washington y Teherán podría colapsar sin haber rendido sus primeros resultados.

