Segunda vuelta de rectoría en la Universidad de Chile Los resultados de primera vuelta confirman el triunfo del continuismo burocrático concertacionista (Mizala), seguido por quien encarna el giro más estatista-bacheletista de lo mismo, versión Pérez-Vivaldi-Devés-Boric (Martínez). Ambos planificadores ingenieriles que posan de políticamente neutros.
Los otros dos candidatos dieron la hora: Lavandero, ya antes vencido como posible rector, y Ruiz-Tagle, advenedizo a la política, aunque democristiano bacheletista, dedicado a restarle votos. Ganó el estatismo que viene sumiendo a la UCh en una prolongada decadencia, en picada desde hace más de 17 años.
La campaña vía correos institucionales diarios ha sido cargante, como si los profesores no supieran qué falta por hacer. No precisamente adelantos en gestión ni nuevas facultades o postgrados (algunos existentes apenas se manejan bien), ni tampoco “planes estratégicos” de ingenieros comerciales e ingenieros a secas.
¿Cuándo se han visto universidades de prestigio mundial dirigidas por ingenieros y de tránsito? En la UCh llevamos un par y no somos Caltech, MIT ni el Tecnológico de Monterrey.
Y no es que me espanten los ingenieros (hice clases en Beauchef durante 16 años). Son nefastos los sesgos políticos, los futurológicos e ignorancia histórica (p.ej., lo que fue la “reforma universitaria” o lo que ocurrió bajo Boeninger y V.