José Antonio Kast aprovechó su primera cumbre regional como presidente para lanzar una propuesta concreta ante sus pares: que el Mercosur, el bloque sudamericano integrado principalmente por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, construya una arquitectura de seguridad compartida para enfrentar el crimen organizado transnacional.
El encuentro tuvo lugar en Asunción, capital de Paraguay. Kast, quien asumió el gobierno el 11 de marzo, participó por primera vez en una cita multilateral de este nivel. A la cumbre llegaron también los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Yamandú Orsi, de Uruguay; Daniel Noboa, de Ecuador; Rodrigo Paz, de Bolivia; y Santiago Peña, mandatario anfitrión de Paraguay.
Al tomar la palabra, Kast comenzó solidarizando con Venezuela por un terremoto reciente, donde Chile y otros países de la región enviaron equipos de rescate. Desde ese punto, trazó una analogía que marcó el tono de su intervención: "Hay otro terremoto silencioso que es el crimen organizado internacional", dijo, y convocó a enfrentarlo en conjunto.
La iniciativa que planteó tiene cuatro ejes: gestión integrada de fronteras, persecución coordinada de flujos financieros ilícitos, control del tráfico de armas e intercambio de inteligencia entre fiscalías y policías de los países miembros. Todo ello con metas y plazos definidos. "La Sudamérica que Chile viene a construir junto con ustedes es una región próspera porque es segura, segura porque es libre", sostuvo el mandatario.
El discurso llegó en un momento relevante para la relación económica con el bloque. Durante 2025, el intercambio comercial entre Chile y el Mercosur alcanzó US$ 22.934 millones, lo que posiciona al bloque como el tercer socio comercial más importante del país. Chile exporta principalmente cobre, molibdeno, salmones y manufacturas industriales hacia esos mercados, mientras importa bienes agrícolas, carnes, automóviles y combustibles.
