El aeropuerto Arturo Merino Benítez registró entre enero y mayo 898.228 pasajeros internacionales, un 1,9% más que en el mismo período del año anterior. Pero ese flujo de viajeros no se tradujo en más huéspedes para los hoteles de la capital: la ocupación hotelera en la Región Metropolitana cayó cerca de 15% durante los primeros cuatro meses del año, según un análisis de la consultora Fitzroy Research.

La brecha revela un cambio en cómo los visitantes se mueven por la ciudad. Más gente aterriza, pero menos elige los hoteles tradicionales como base. Mientras el aeropuerto sumaba vuelos, los hoteles acumulaban noches vacías.

Los números son contundentes. Los ingresos por habitación disponible, el indicador que mide cuánto genera cada cuarto sea que esté ocupado o no, retrocedieron un 28,3%. Las caídas más pronunciadas ocurrieron en marzo y abril, los meses que históricamente concentran la actividad corporativa y los eventos de negocios.

Parte de la explicación está en el turismo receptivo, que bajó un 20,3%. Entre enero y mayo llegaron 2,28 millones de visitantes extranjeros, frente a los 2,87 millones del año anterior. La baja responde principalmente a una menor afluencia de turistas argentinos y al efecto de comparación con 2025, un año excepcionalmente alto para el sector.

El flujo aéreo también mostró irregularidad. El primer trimestre fue robusto: enero creció 4%, febrero 4,2% y marzo 10,4%. Pero el impulso se detuvo: abril bajó 1,6% y mayo se desplomó un 10,7%.

Fitzroy Research proyecta una recuperación para los próximos años. La firma estima que la demanda hotelera crecerá desde los 4,03 millones de noches en 2026 hasta los 4,52 millones en 2030. La oferta de habitaciones aumentará apenas un 3,2%, de las 15.871 actuales a 16.372. Con esa proporción, la tasa de ocupación podría subir desde el 69,7% de este año hasta el 76,8% hacia el final de la década.