Este lunes, la Fiscalía de Estados Unidos formalizó cargos contra Malik Beasley y Ed Davis, dos exjugadores de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA), en el caso más reciente de un escándalo de apuestas que ya involucra a cinco miembros de la liga. Beasley y Davis compartieron vestuario en los Minnesota Timberwolves durante la temporada 2020-21, y se suman a Terry Rozier, Jontay Porter y Damon Jones, otros tres exjugadores de la NBA implicados en casos anteriores.
Según los documentos judiciales, el esquema surgió de las deudas de juego acumuladas por Beasley. A pesar de haber ganado más de 60 millones de dólares a lo largo de su carrera, el escolta arrastró millones en deudas con casas de apuestas. Davis le prestó dinero, y como forma de saldarlo, ambos acordaron manipular las estadísticas de rebotes de Beasley en cuatro partidos de la temporada 2023-24. En ese momento, Davis integraba los Cleveland Cavaliers y Beasley estaba en los Milwaukee Bucks.
La acusación incluye un mensaje de texto que retrata la lógica del plan. "La única forma de ganarle a Las Vegas es apostando en deportes. En todo lo demás, tienen ventaja", escribió Davis a Beasley. El objetivo era que el escolta registrara menos rebotes de los fijados como línea en las apuestas. El esquema se desmoronó en el cuarto partido investigado, un encuentro ante los Brooklyn Nets en el que Beasley no logró quedarse bajo la cifra pactada.
La Fiscalía también imputó a otras tres personas vinculadas al caso, entre ellas al agente de Davis, cada una con múltiples cargos.
El impacto en la carrera de Beasley era visible antes de la formalización de cargos. El escolta disputó la temporada 2024-25 con los Detroit Pistons y negociaba una renovación por tres años y 42 millones de dólares cuando la franquicia retiró la oferta al conocer la investigación. En total, Beasley completó nueve temporadas en la NBA; Davis acumuló doce años en activo.