El traslado de Mauricio Hernández Norambuena, conocido como el comandante Ramiro, exfigura del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), organización armada que operó en Chile durante la dictadura y los primeros años de la transición, desde la cárcel de Rancagua al Recinto Especial Penitenciario de Alta Seguridad (REPAS) de Santiago terminó con el jefe de derechos humanos de Gendarmería suspendido y sumariado.

Fernando Mardones, titular del Departamento de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de la institución penitenciaria, participó de la visita inspectiva al REPAS, entrevistó al recluso y al alcaide del recinto, y firmó el informe que recomendó su traslado de regreso. Tras conocerse los efectos de ese documento, las autoridades de Gendarmería abrieron un proceso administrativo en su contra y lo suspendieron del cargo. Mardones comunicó su renuncia efectiva a partir del 1 de julio.

Hernández Norambuena fue trasladado desde Rancagua al REPAS con argumentos que Gendarmería vinculó a su connotación pública y a razones de seguridad. Su defensa recurrió al Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago alegando que nunca se entregaron fundamentos técnicos que justificaran el cambio de recinto.

El informe del Departamento de DD.HH. de Gendarmería concluyó que mantener a Hernández Norambuena en el REPAS, considerando su condición de adulto mayor con múltiples patologías, podría constituir un trato inhumano contrario a la normativa internacional suscrita por Chile. El tribunal acogió esa lectura y ordenó el regreso del condenado a Rancagua.

Según antecedentes conocidos por La Tercera, el sumario contra Mardones se abrió directamente por las consecuencias que ese informe tuvo en la decisión judicial. El proceso administrativo continúa su curso mientras Hernández Norambuena permanece en la cárcel de Rancagua.