Oportunidades para la política de seguridad pública Con la llegada del nuevo gobierno, Chile no parte de cero en materia de seguridad pública. Por el contrario, existe una base institucional y legislativa sobre la cual se puede construir.
La creación de un nuevo ministerio, el fortalecimiento de Carabineros, la consolidación del Ministerio Público y la aprobación de más de 60 leyes son algunos de los avances que permiten pensar en políticas públicas más claras y sostenidas en el tiempo. Uno de los principales desafíos sigue siendo el alto nivel de temor ciudadano.
Ese miedo no se enfrenta con resultados parciales, conferencias de prensa en lugares específicos ni con una narrativa insistente sobre lo bien que se están haciendo las cosas. La ciudadanía necesita identificar, en políticas públicas permanentes, una acción cotidiana y visible del gobierno y del Estado en su conjunto.
En ese sentido, “Calle sin Violencia” no logró cumplir ese objetivo. Sus cambios continuos de diseño, y sobre todo la dificultad para entender con claridad cuál era su propósito central, terminaron debilitando su capacidad de transformarse en una señal potente de acción gubernamental.
Algo similar ocurrió con varios programas preventivos, que se desdibujaron rápidamente de la memoria ciudadana. Y en política pública, especialmente en seguridad, lo que no permanece en la memoria simplemente deja de existir.