Hablemos de amor: una enfermedad y el valor del pensamiento crítico Lo que comenzó con un diagnóstico inesperado, para Carmen derivó en una reflexión sobre el acceso a la información, los prejuicios y la convicción de que enseñar a pensar es una de las formas más importantes de cuidar. El 17 de mayo de 2024 llegué a urgencias de una clínica del sector oriente de Santiago sin saber realmente qué me estaba ocurriendo.

Llevaba varios días con dolores musculares, insomnio, malestar estomacal, fatiga extrema y una sensación difícil de describir: sentía que poco a poco me estaba apagando. Horas después recibí un diagnóstico inesperado.

Tenía una hepatitis fulminante. Mis niveles de transaminasas superaban las 6.000 U/L, cuando el valor normal no debería sobrepasar las 45.

Mi hígado había comenzado a fallar y existía riesgo de complicaciones graves que, afortunadamente, recién comprendí en toda su magnitud mucho tiempo después. Al tercer día llegó el diagnóstico definitivo: Hepatitis B.

Hasta ese momento sabía muy poco sobre esta enfermedad. Como muchas personas, creía que era poco frecuente y que su transmisión estaba asociada principalmente al contacto sexual.