La Secretaría de Modernización del Estado, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, adjudicó a la encuestadora Cadem el servicio de medición de satisfacción de los servicios públicos 2026. El monto fue de $479 millones, impuestos incluidos, en una licitación convocada en febrero y adjudicada en abril. El contrato fue aprobado por el ministro de Hacienda Jorge Quiroz y tiene una vigencia de 320 días. Los detalles se conocieron esta semana a través del portal de Transparencia Pública.

El negocio, sin embargo, no le trajo buenas cifras a quien lo financió. La última encuesta Cadem muestra que la aprobación del presidente José Antonio Kast cayó tres puntos y llegó al 38%. La desaprobación subió cinco puntos hasta el 58%.

Ese porcentaje tiene un valor simbólico difícil de ignorar: es exactamente la misma cifra con que Kast ganó la presidencia en segunda vuelta. En 120 días de gobierno, el porcentaje que antes lo celebraba hoy lo rechaza.

Otras encuestadoras, como Pulso Ciudadano, ubican la aprobación del mandatario cerca del 30%, una diferencia considerable respecto a lo que mide Cadem.

El dato es inédito desde el retorno a la democracia. Todos los presidentes chilenos ampliaron su respaldo durante los primeros seis meses de mandato. Patricio Aylwin llegó al 59% de aprobación, Michelle Bachelet en su primer período rozó el 73% y Sebastián Piñera, también en su primer mandato, se acercó al 60%. Kast va en sentido contrario.

Cadem no entrega una explicación para el alza en el rechazo, pero la semana estuvo marcada por el incidente en Villarrica, donde el presidente tuvo un altercado público con una mujer y su hijo de seis años. El episodio circuló ampliamente en redes sociales y generó críticas transversales.

La encuesta también señala que la economía y el desempleo concentran el 67% de las menciones como principal preocupación ciudadana, lo que los convierte en la presión más urgente que enfrenta la administración Kast.