Erika Ramírez Moller tenía 54 años y dos países que llamar hogar. Maquilladora profesional con nacionalidad chilena y venezolana, había construido su vida en La Guaira junto a su esposo y su hijo, aunque mantenía fuertes vínculos con Maipú, en la Región Metropolitana, donde vivía parte de su familia. El miércoles pasado, un terremoto sacudió la costa venezolana y derrumbó el edificio donde ella se encontraba.
La Cancillería de Chile confirmó su muerte este viernes. Según el relato de sus cercanos a T13, el desplome de una pared la alcanzó sin tiempo para reaccionar. "Ella muere instantáneamente a raíz del desplome de la pared", explicó un integrante de su familia.
Su esposo, que estaba con ella cuando ocurrió el sismo, permaneció durante cerca de 30 horas en el lugar mientras avanzaban las labores de búsqueda y rescate. Las cuadrillas trabajaron entre los escombros del edificio colapsado en La Guaira, ciudad portuaria a pocos kilómetros de Caracas.
Quienes la conocieron la recuerdan como una persona de gran calidez humana. Amante de las caminatas y de la naturaleza, Erika también era activa en redes sociales, donde compartía tutoriales y consejos de maquillaje, un oficio que ejercía con pasión y profesionalismo. "Le gustaba mucho caminar, conectarse con las personas, la naturaleza, era muy cálida. Queremos recordarla con ese cariño que ella también sentía por los demás y que dejó una huella", expresó una familiar.
La Cancillería se puso en contacto con la familia para evaluar las alternativas disponibles, incluida una posible repatriación de sus restos. Finalmente, sus seres queridos decidieron que Erika Ramírez descanse en Caracas, ciudad donde viven su esposo y su hijo.
