Dos golpes en una semana obligaron a la oposición a juntarse. Los secretarios generales de la Democracia Cristiana (DC), el Partido Comunista (PC) y el Partido Socialista (PS) se reunieron para coordinar su posición frente al gobierno, después de que la Acusación Constitucional contra Nicolás Grau, exministro de Hacienda, sumara presión al escenario ya complejo que dejó la Ley Miscelánea.

Pese a reconocer el momento difícil, los partidos aseguran que buscarán influir en los debates que vienen y concentrar sus fuerzas en proyectos concretos.

Alejandra Krauss, secretaria general de la DC, marcó las prioridades de su partido: el proyecto de Sala Cuna Universal, el contrato por horas y los posibles cambios al mercado laboral. "En cada una de las áreas relevantes, ahí estaremos. El país no se merece eso", afirmó.

Bárbara Figueroa, secretaria general del PC, puso el foco en seguridad y cuestionó que el gobierno no muestre un plan claro. "Hasta ahora un plan para enfrentar el desafío de la seguridad en cada uno de los territorios de nuestro país se ve muy difuso", señaló.

Arturo Barrios, vicepresidente del PS, fue más ofensivo contra el Ejecutivo. Apuntó al Tribunal Constitucional (TC), que declaró cuatro artículos de la ley de Escuelas Protegidas como inconstitucionales. "La Semana Negra es la semana para este gobierno. La soberbia es mala consejera en la política y en la vida", sostuvo.

Con la discusión artículo por artículo de la Ley Miscelánea como próximo escenario, las negociaciones en torno a la Sala Cuna Universal y el contrato por horas serán los primeros campos de disputa entre el oficialismo y los partidos progresistas.