Este sábado el centro de Santiago fue de la comunidad LGBTIQ+. Cien mil personas recorrieron la Alameda en la vigésima sexta edición de la Marcha del Orgullo, una jornada que convirtió el desfile en reclamo político concreto: reformar la Ley Zamudio, la norma antidiscriminación promulgada en 2012 tras el asesinato del joven Daniel Zamudio, e implementar sanciones contra los discursos de odio.

El punto de partida fue Plaza Baquedano, donde tomaron la palabra activistas, representantes de organizaciones de derechos humanos y miembros de embajadas de México, Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Suecia, Irlanda, Noruega, Reino Unido y Portugal. Esa presencia diplomática habló por sí sola: la comunidad LGBTIQ+ chilena no mira solo hacia adentro, y reconoce que la defensa de sus derechos tiene una dimensión que excede las fronteras.

Quien encabezó el desfile fue el grupo Años Rosados, de Acción Gay, adultos mayores cuya historia atraviesa décadas en que la orientación sexual podía ser castigada por ley. Junto a ellos marcharon María José Cumplido, directora ejecutiva de la Fundación Iguales, y Rolando Jiménez, fundador del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), las dos organizaciones que convocaron la marcha.

"Muchas personas, hoy adultas, vivieron su juventud en tiempos en que expresar libremente la orientación sexual o la identidad de género podía significar la cárcel. Sin embargo, muchos nunca dejaron de luchar por una sociedad más justa e inclusiva", dijo Javiera Zúñiga, vocera del Movilh. Y añadió que la multitud reunida era prueba de que "nuestra lucha no descansa, ni duerme, ni menos volverá a los armarios".

Jiménez fue más directo al leer el momento político. Chile enfrenta, según él, un escenario de estancamiento y retroceso en derechos LGBTIQ+ a pesar de los avances de las últimas décadas. "Hoy marchamos porque es urgente responder a esas y otras arremetidas, nacionales e internacionales, que buscan debilitar derechos, impedir nuevos avances o restringir garantías fundamentales para las personas LGBTIQ+", sostuvo.

La jornada tuvo también un episodio de tensión interna: se registraron incidentes aislados entre un bloque disidente de la manifestación y miembros del Movilh, sin que los organizadores precisaran su alcance. Las demandas de la marcha se concentran en reformar la Ley Zamudio para establecer sanciones penales contra los discursos de odio hacia personas LGBTIQ+.