El excanciller y exembajador en EEUU, Juan Gabriel Valdés acusó maniobras de sabotaje de parte del Gobierno de José Antonio Kast hacia la candidatura de la expresidenta, Michelle Bachelet, a Naciones Unidas (ONU). Se “insiste en decir cosas y en hacer declaraciones en las cuales se trata de sabotear el proceso de trabajo que estamos haciendo para este propósito”, sostuvo el exministro de Relaciones Exteriores.
Valdés aseguró que la administración de José Antonio Kast “desea que le vaya mal” a Bachelet y afirmó que existen dos razones para acusar al Gobierno de un posible boicot a la candidatura de la exmandataria. Señaló que una de ellas es el retiro del apoyo a su candidatura, un hecho inédito en las Naciones Unidas que “va a quedar en la historia como un momento muy penoso y lamentable de la política exterior de Chile“.
El otro motivo es que desde el Gobierno continúan reiterando que la candidatura de Bachelet no tendrá éxito: “Se sigue insistiendo en que la candidatura va a perder, incluso después de que ayer ella hizo una performance de extraordinaria calidad, en la que mostró la fuerza que tiene desde el punto de vista de la experiencia, de quién es y de la tradición de una persona que tiene dos presidencias de un país”. Valdés abordó la investigación sumaria que se anunció desde el Ejecutivo por posibles gestiones de diplomáticos en favor de la postulación de la exmandataria al organismo internacional.
En tal línea, agregó que desde el Gobierno se buscaba también “generar una suerte de razia en contra de los funcionarios de la Cancillería que pudieron en algún momento haber tenido que trabajar esto por cumplimiento de sus funciones profesionales”. El excanciller subrayó su desilusión con la política de Chile, la que permitió, en sus palabras, cometer “una de las historias más tristes de la diplomacia latinoamericana y chilena, que fue retirar la candidatura de una persona que ha sido dos veces presidenta de Chile”.
Volviendo al punto del saboteo, el exsecretario de Estado precisó que lo planteaba porque veía una insistencia desde el Ejecutivo en “decir cosas que no son verdad, cuando ellos saben que no son verdad”. “No solamente la idea de que están considerando como malinformada o tonta a la población y a la gente que está trabajando en esto, sino que además hay una intención política evidente”, aseveró.