Dormir bien es un pilar fundamental de la salud, pero en la práctica, no todas las personas descansan de la misma manera. En el caso de las mujeres, diversos factores biológicos y sociales influyen en la calidad del sueño, lo que puede tener un impacto directo en su bienestar general y en su funcionamiento diario.

Distintas investigaciones han evidenciado que las mujeres presentan mayores dificultades para dormir que los hombres. Factores como los cambios hormonales a lo largo del ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia, así como el estrés y la carga mental, inciden directamente en la calidad del descanso.

De hecho, estudios de la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, muestran que las mujeres pueden ser hasta un 40% más propensas a sufrir insomnio, y que durante etapas como la menopausia, entre un 39% y un 60% presenta trastornos del sueño de forma frecuente. “El sueño cumple un rol fundamental en la regulación del organismo.

En las mujeres, los cambios hormonales pueden alterar los ciclos de descanso, haciendo que el sueño sea más fragmentado o menos reparador en ciertas etapas de la vida”, explicó al respecto Regina Basulto, especialista en productos del sueño de Emma Colchones. Las mujeres duermen más, pero con menor calidad Además, aunque las mujeres suelen dormir en promedio más que los hombres, la evidencia muestra que reportan una peor calidad de sueño, con más interrupciones y menor sensación de descanso.

Esto explica por qué muchas veces, pese a cumplir con las horas recomendadas —entre 7 y 9 horas diarias—, persiste la fatiga, la somnolencia o la dificultad para concentrarse durante el día. “En promedio, las mujeres duermen alrededor de 8 horas y 27 minutos por noche, apenas 11 minutos más que los hombres.