La radio, la música y la cultura chilena están de luto: ayer se conoció la muerte de Adolfo Flores Sayler, compositor, intérprete, gestor cultural y director radial, cofundador de Radio Beethoven; tenía 84 años. No se han informado públicamente la causa del fallecimiento ni detalles del velatorio o del funeral.
La relación de Flores con la música empezó muy temprano. Impulsado por sus padres ingresó a los cinco años al conservatorio para estudiar violín; a los 12 descubrió el jazz por influencia de sus compañeros y cambió su camino hacia el contrabajo. Estudió composición y formó parte de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Chile, y más tarde fue invitado por Fernando Rosas Pfingsthorn a integrarse a la Orquesta de Cámara de la Universidad Católica. Esa trayectoria le permitió moverse con fluidez entre la música docta y las prácticas más populares.
Su alianza con Fernando Rosas Pfingsthorn, director y gestor cultural chileno, devino en un proyecto mayor: la creación de la Fundación Beethoven, que trasladó al país conciertos y artistas internacionales en un momento complejo de la historia nacional. Flores recordaba en 2020 el gesto de volver a Chile y continuar “a entregar la música al resto de la comunidad”, y esa línea de trabajo se materializó en la llegada de figuras como Leonard Bernstein, compositor y director estadounidense, y referentes del jazz como Count Basie y Duke Ellington, además de referentes de cámara como el Cuarteto Amadeus. Esos ciclos fueron parte de una estrategia por hacer accesible la música clásica en un Chile marcado por la dictadura y la censura cultural.
En lo artístico, Flores fue parte del Sexteto Hindemith 76, junto al vibrafonista Guillermo Rifo y al pianista Nino García. El sitio especializado Musicapopular.cl describe a ese conjunto como un antecedente en la fusión latinoamericana, un puente entre tradiciones académicas y búsquedas populares.
Romina de la Sotta, periodista y locutora de Radio Beethoven, destacó a Flores como "un compositor muy reconocido y solicitado". Esa apreciación resume la doble dimensión de su obra: compositor con obra propia, y programador-público que supo tender audiencias para la música docta en radio y en salas.
El legado de Flores atraviesa la programación radiofónica, la formación de públicos y la escena de conciertos en Chile. Radio Beethoven y la Fundación Beethoven, iniciativas con las que su nombre se identifica, quedan como parte tangible de esa apuesta por acercar repertorios y por conectar a artistas internacionales con músicos locales. A falta de información sobre honores oficiales o homenajes programados, su muerte abre la posibilidad de una mirada retrospectiva sobre cómo la radio y la gestión cultural moldearon la circulación de la música en la segunda mitad del siglo XX en Chile.